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Lucas 16:17 – Jesús ratifica el compromiso del Reino de Dios con la Ley.

Por Hno. Guillermo Palestina 

“Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.[1]

                   


Cuando en el evangelio de Lucas nos encontramos con este pasaje, es indudable que nos llama a detenernos y reflexionar sobre el compromiso inflexible que muestra el Señor Jesús con la Torá de Moisés y su proyección hacia el desarrollo del Reino de Dios.

Al estudiar la relación de Jesús con la Torá, es necesario reconocer que su enseñanza nunca mostró una ruptura abierta con la Ley de Moisés. Más bien, parece proyectar su máxima realización y cumplimiento.

En Lucas 16:17, Jesús hace una declaración contundente en la que afirma y deja claro que la Torá no es una institución pasajera o secundaria dentro del plan divino, sino que es parte integral de la revelación de Dios para su pueblo.

 Una reflexión natural nos lleva a comprender este pasaje como una reafirmación del carácter inmutable de la Torá dentro del Reino de Dios. La imagen de la “tilde” (del griego κεραία – keraía) hace referencia a los pequeños trazos de las letras hebreas, probablemente a la letra Yod, que es del tamaño de un punto. Esto resalta que ni siquiera el detalle más mínimo de la Torá pierde su validez. Así, nos desafía a entender la función de la Torá en la enseñanza de Cristo, su relación con el Evangelio y su impacto teológico en la vida y comprensión de la Iglesia de Cristo.

 Los evangelios muestran que Jesús no vino a desechar la Torá en un sentido simplista, sino a darle su verdadero significado: más profundo y más fundamental. En el texto paralelo de Mateo, se declara:


 "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.[2]"


Aquí, el verbo “cumplir” (del griego πληρόω – pleróo) no significa eliminar, sino llevar a su máxima expresión. Jesús se presenta como el intérprete definitivo de la Torá, demostrando cómo el corazón de la Torá apunta a principios eternos que deben vivirse en el espíritu del Reino de la gracia.

El rabino Akiva, a finales del siglo I y principios del siglo II, enseñaba la Torá incluso bajo la persecución romana. Cuando le preguntaron por qué arriesgaba su vida, él respondió: “Así como el pez no puede vivir fuera del agua, Israel no puede vivir sin la Torá.[3]” Esto nos muestra que la Torá es inseparable de la identidad del pueblo de Dios y observamos lo mismo para Jesús, su significado y proyección tuvieron consecuencias directas en el Reino que trajo consigo.

Como Iglesia de Cristo, haríamos bien en reflexionar con mayor profundidad sobre este tema y confrontarnos con preguntas incómodas pero trascendentales, como:

  • ¿Cómo influye la enseñanza de Jesús sobre la Torá en nuestra comprensión del Evangelio hoy?
  • ¿De qué manera podemos aplicar la Torá de Dios en nuestra vida diaria sin caer en legalismos pecaminosos, como el de judaizar?
  • ¿Qué implicaciones tiene para nosotros el hecho de que Jesús no eliminó la Torá, sino que la llevó a su máxima expresión?
  • Teológicamente, ¿Cómo se entiende la vigencia de la Torá con respecto a la "nueva Torá" (Ley) de la libertad en Cristo?

¿Que opinas tu al respecto?



[1] Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Lc 16:17.

[2] Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 5:17–18

[3] Trat. Berajot 61b

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