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Dios actuando para nuestro bien (Mateo 28:19)

Por: Hno. Guillermo Palestina

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Mateo 28:19

El texto de Mateo, con respecto al bautismo, conecta directamente este mandamiento con la glorificación de la Deidad de Dios. Jesús ordena el bautismo como un acto ligado a la identidad del Dios trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Tenemos claro que dos mandamientos para la Iglesia, como comunidad, han sido establecidos directamente por el Señor Jesús: uno de ellos es la conmemoración de la Cena del Señor (Lucas 22:19), y el otro es el bautismo, como un acto de fe que todo creyente debe realizar, indicando así el inicio de su caminar con Dios (Mateo 28:19).

Llama la atención que, cuando Jesús instituye el acto bautismal, lo hace claramente bajo la autoridad de la Deidad. Esta acción llena de gozo al creyente verdadero, al saber que la integridad de Dios es glorificada mediante un corazón arrepentido, que, aun en medio de la oscuridad del mundo actual, ha logrado vislumbrar la luz de Dios (Juan 8:12) y su evangelio (Lucas 15:7).

Dios Padre es quien ha dispuesto la salvación del ser humano; Cristo, el Hijo, ha llevado a cabo la obra de redención; y es el Espíritu Santo quien da testimonio en la Iglesia de creyentes (Efesios 1:3-14), manteniendo el fervor de la fe en sus corazones, redarguyéndolos de pecado, dándoles sabiduría para comprender, y alineando lo espiritual con lo espiritual (1 Corintios 2:13). Él los habilita por medio de dones (1 Corintios 12:4-11), según reparte conforme a su voluntad, e intercede por nosotros con gemidos indecibles (Romanos 8:26-27).

Podemos observar claramente en el texto bíblico cómo toda la Deidad ha actuado de manera positiva a nuestro favor. Por tanto, lo que corresponde ante este amor es una actitud de reverencia absoluta de nuestra parte hacia Él, el único Dios verdadero.

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado

Juan 17:3

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