Una revelación que demanda una respuesta positiva “Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que en cilicio y en ceniza se habrían arrepentido”. Mateo 11:21 En Mateo 11:20-24 encontramos una de las declaraciones más solemnes de nuestro Señor Jesucristo. Él pronuncia juicio contra Corazín, Betsaida y Capernaum porque, a pesar de haber presenciado sus poderosas obras, respondieron con incredulidad. Los milagros de Jesús no tenían como propósito servir de espectáculo, sino manifestar la llegada del Reino de Dios y llamar a las personas a una transformación profunda, genuina y honesta. El problema de aquellas ciudades no fue la ausencia de revelación, sino la indiferencia ante la verdad que habían recibido. Las comparaciones con Tiro, Sidón y Sodoma nos recuerdan que el privilegio de recibir mayor luz también implica una mayor responsabilidad. Como enseña Lucas 12:48 “A todo aquel a quien se haya dado mucho, m...
La fe perfecta en la resurrección "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá" - Juan 11:25 ¿Qué cambiaría en nuestra vida si estuviéramos completamente convencidos de que la resurrección de los muertos es una realidad? ¿Viviríamos igual? ¿Tomaríamos las mismas decisiones? ¿Invertiríamos nuestro tiempo y recursos en las mismas cosas? Si creyéramos verdaderamente en la resurrección, cambiarían nuestros valores, nuestras prioridades familiares, la educación de nuestros hijos y nuestra manera de enfrentar las dificultades. Quien vive convencido de la resurrección aprende a interpretar el presente a la luz de la eternidad. La resurrección no es solamente una doctrina que confesamos; es una verdad que debe transformar nuestra existencia y dirigir nuestro corazón hacia Dios. En Lucas 7:11-17 , Jesús llega a Naín y encuentra el funeral del hijo único de una viuda. Movido a misericordia, se acerca al féretro y ordena al joven levantarse. El muc...