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Crecer hacia Dios (Lucas 2:40)

Por: Hno. Guillermo Palestina

 


" Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.”, Lucas 2:40 

Lucas 2:40 nos ofrece una mirada que nos brinda profundidad al crecimiento de Jesús. Este versículo, sencillo pero poderoso, nos recuerda que el verdadero crecimiento espiritual no ocurre por casualidad o en el vacío; ocurre cuando nuestra vida se orienta, paso a paso, hacia el corazón del Padre.

 El Midrash Rabá, en Vayikrá 9:3, narra una gran enseñanza al decir: “¿Cuándo sabré que he crecido en la Torá? Cuando tus pasos te lleven por sí mismos hacia la casa del Eterno, y tu corazón se adelante antes que tus pies.”

 En este contexto, el concepto de “crecer”, según la sabiduría de Israel, es cuando el corazón desea a Dios antes de que la mente lo razone y antes de que el cuerpo se mueva. Es cuando nos descubrimos atraídos a Su presencia casi de manera natural.

 Así fue Jesús. A los doce años dijo con convicción: “En los negocios de mi Padre me es necesario estar” (Lucas 2:49). Su corazón corría a Dios antes que sus pies, porque Su vida estaba orientada completamente hacia la voluntad del Padre.

 Ese es también el llamado para nosotros. El apóstol Pablo escribió: “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” Colosenses 3:1, y Pedro nos invita a “crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor” 2 Pedro 3:18.

 Crecer espiritualmente es permitir que todo nuestro ser, pensamientos, deseos y decisiones, se incline hacia Dios. Es que nuestro corazón vaya delante de nosotros, guiándonos hacia la oración, la Palabra, la comunidad, la gracia y la obediencia.

 Que hoy nuestros pasos, como los de Jesús, nos conduzcan hacia la casa del Padre. Y que nuestro corazón llegue primero. Porque es allí donde comienza el verdadero crecimiento en sabiduría, fortaleza y gracia.

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