Ir al contenido principal

 

Hechos 6:7, Los Sacerdotes Judíos como Miembros de la Iglesia y Salvos.

Por Hno. Guillermo Palestina

Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.[1]

 


En Hechos 6:7 se menciona que el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. Esta declaración nos invita a reflexionar sobre cómo muchos sacerdotes judíos no abandonaron su identidad judía, sino que abrazaron el evangelio de Cristo, manteniendo su rol dentro de la estructura religiosa judía mientras se convertían en miembros de la Iglesia y, lógicamente, eran proclamados como gozando de la salvación.

Desde la perspectiva que nos muestra el texto bíblico, la fe cristiana de los sacerdotes no significaba una ruptura con la Torá, sino una continuidad que se encontraba en la comprensión del Mesías. Esto podría aplicarse a los sacerdotes mencionados en Hechos 6:7, quienes vieron en Cristo el cumplimiento perfecto de la Torá, sin que existiera ninguna interrupción o conflicto que ensombreciera la proclamación de su salvación por continuar en su servicio cotidiano en el Templo.

Este detalle, el hecho de que muchos sacerdotes judíos se convertían al cristianismo sin renunciar a su sacerdocio, muestra cómo la fe cristiana no estaba en conflicto con la Torá, sino que representaba su cumplimiento y maduración. Esto también señala un aspecto fundamental del cristianismo primitivo: la reconciliación entre las tradiciones judías y la nueva revelación de Jesús como el Mesías prometido.

¿Cómo podemos entender que los sacerdotes judíos en el primer siglo siguieron siendo sacerdotes mientras se unían a la fe cristiana?

¿Qué nos enseña la actitud de estos sacerdotes acerca de cómo la Iglesia debe relacionarse con las tradiciones judías en la actualidad?

¿De qué manera podemos, como creyentes hoy, integrar en nuestra teología la participación de la Torá de Dios en la vida de los creyentes de origen judío sin perder de vista la obra de Cristo?

y tu, ¿Qué opinas?

[1] Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bíblicas Unidas, 1998), Hch 6:7.

Entradas más populares de este blog

  El temor cotidiano ( Proverbios 28:14) Por: Hno. Guillermo Palestina   “ Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; más el que endurece su corazón caerá en el mal ” Proverbios 28:14   En nuestros días, el mundo vive en una situación constante de temor: temor por la salud, temor por el sustento, temor a los asaltos y secuestros, temor de ser extorsionados o estafados.   Con mucha tristeza, en ocasiones nos toca observar cómo este temor paraliza incluso a miembros de la Iglesia, quienes viven atemorizados de todo. Este temor irracional, dentro del camino de la fe, muchas veces surge de nuestros propios pensamientos humanos, de la concupiscencia de nuestros corazones o de actos pecaminosos como la mentira y el chisme que dejamos entrar en nuestras vidas y tiende a paralizar la obra que Dios espera de nosotros. En medio de todo ello, muchos creyentes y líderes tropiezan en el pecado y, sin dars...