Ir al contenido principal

 En Sentido Contrario (Mateo 28:20)

Por: Hno. Guillermo Palestina




“enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

Mateo 28:20

 Este verso es uno de los más apreciados y citados por la comunidad cristiana. Muchos de nosotros guardamos en el corazón esas palabras tiernas y esperanzadoras de Jesús: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20b). Sin embargo, con frecuencia olvidamos la primera parte: “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:20a).

 Jesús no separa el mandato de la promesa. Él ofrece su compañía a quienes aceptan vivir bajo su enseñanza. Como Él mismo afirmó: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

 En psicología, a este fenómeno se le llama “atención selectiva y sesgo de confirmación” y se refiere al hecho de enfocarnos en lo que nos agrada o conforta, y dejar de lado lo que nos incomoda o exige transformación. Espiritualmente, esto ocurre cuando tomamos solo las promesas de Dios y dejamos a un lado sus mandatos.

 La Biblia nos advierte de este peligro: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias” (2 Timoteo 4:3).

 Y esto no es exclusivo de nuestra época. Desde siempre ha existido este riesgo en la vida espiritual. El profeta Ezequiel lo describió en su tiempo: “Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia” (Ezequiel 33:31).

 El peligro de la “lectura selectiva” es creer que caminamos con Cristo cuando en realidad vamos en sentido contrario. Jesús lo expresó con claridad: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46). De tal manera que, este tipo de lectura fragmentada se convierte en una “hermenéutica interesada”, que deriva en una fe distorsionada de la verdad de Dios.

 En el texto de Mateo, la promesa de su presencia está ligada a la obediencia. Como dijo: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Juan 15:14). Ignorar esta verdad es vivir en un autoengaño espiritual.

 La verdadera riqueza de Mateo 28:20 no está en escoger parcialmente lo que creemos, sino en abrazar el texto por completo: obediencia al mandato y confianza en la promesa. El apóstol Juan lo resume así: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado” (1 Juan 2:4-5).

 Por otra parte, el apóstol Pablo hace una profunda reflexión sobre este sesgo del corazón: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4:16).

Entradas más populares de este blog

  El temor cotidiano ( Proverbios 28:14) Por: Hno. Guillermo Palestina   “ Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; más el que endurece su corazón caerá en el mal ” Proverbios 28:14   En nuestros días, el mundo vive en una situación constante de temor: temor por la salud, temor por el sustento, temor a los asaltos y secuestros, temor de ser extorsionados o estafados.   Con mucha tristeza, en ocasiones nos toca observar cómo este temor paraliza incluso a miembros de la Iglesia, quienes viven atemorizados de todo. Este temor irracional, dentro del camino de la fe, muchas veces surge de nuestros propios pensamientos humanos, de la concupiscencia de nuestros corazones o de actos pecaminosos como la mentira y el chisme que dejamos entrar en nuestras vidas y tiende a paralizar la obra que Dios espera de nosotros. En medio de todo ello, muchos creyentes y líderes tropiezan en el pecado y, sin dars...